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Estancia Jesuítica Santa Catalina

Estancia Jesuítica Santa Catalina

Recorremos parte de nuestra historia, legado de la humanidad.

Estas tierras cobijaron el paso jesuita, y es en La Estancia Jesuítica Santa Catalina donde llevaron diversas labores, como sucedió en otros espacios religiosos como el de Colonia Caroya, el de Jesús María, La Candelaria y Alta Gracia.

Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el lugar se convierto, a través del tiempo como un gran punto de producción agropecuaria, teniendo como el de mayor importancia el mular.


Estancia Jesuítica Santa Catalina

Vamos a tomar como punto de partida de esta visita a la ruta 9 desde Colonia Caroya, y encaminamos nuestro andar hacia la localidad de Ascochinga por la Ruta E-66.

Hasta el cruce con el camino de tierra, el cual esta en buen estado, recorreremos aproximadamente 7 km. Luego, tras doblar a la derecha, son 12 km hasta la Estancia.

Su fundación data del año 1622, es allí donde se estableció la Estancia y el noviciado. Contaba con 167.500 hectáreas, limitaba con las actuales localidades de Dean Funes, San Marcos, Capilla del Monte hasta villa allende, hacia el otro punto cardinal. Es la construcción de mayor envergadura de la red de estancias.

Estas tierras son compradas por la Compañía de Jesús a un herrero, Luis Frassón.

«Es una casa pequeña, tenés 60 habitaciones, 10 cocinas, otros tantos comedores y 18 baños” – Marcelo, guía de la Estancia Santa Catalina


Estancia Jesuítica Santa Catalina

Estamos frente a una iglesia, que presenta una fachada de dos torres, donde podemos observar la influencia del barroco centroeuropeo.

Marcelo, guía del lugar, comenta “es una casa pequeña, tenés 60 habitaciones, 10 cocinas, otros tantos comedores y 18 baños”

Además, claustros, talleres, huertas y rancherías.


Estancia Jesuítica Santa Catalina


El recorrido, paseando por la Estancia.


La visita es un recorrido por los 3 patios, cada uno de ellos tiene algo para mostrar, uno de ellos se ubica en el comienzo del circuito, en este lugar se encontraban las dependencias de servicio, allí trabajaban esclavos africanos y aborígenes.

Su trabajo esta de manifiesto en este espacio, solo debes mirar hacia arriba, las tejas musleras definen la gran labor de las mujeres.


Estancia Jesuítica Santa Catalina

Parados en el centro primera visual de las dos columnas que forman parte de la iglesia con su campanario.

La construcción es la primaria, estamos hablando de 1622, las puertas son bajas, como cuenta Marcelo, “en ese tiempo no existía el hierro, entonces las puertas pequeñas evitaban que se derrumbara”.


Estancia Jesuítica Santa Catalina

De allí nos encaminamos al segundo patio, ámbito donde los padres jesuítas desarrollaban su tarea diaria, el claustro.

El tercer patio nos espera, atravesamos un pasillo y accedemos al último espacio del casco. En el lugar se encontraban las caballerizas.


Estancia Jesuítica Santa Catalina

Hasta acá fuimos recorriendo los lugares donde se expresaba la labor diaria de los padres, nativos y esclavos, aun nos queda la iglesia.

Para ello nos encaminamos hacia el segundo patio, Marcelo nos invita a traspasar una puerta, nada distinta al resto, aunque lo que vas a ver seguro te va a sorprender.



El interior de la Iglesia.


Ingresamos por el lado izquierdo del altar, es un sector donde no se esta permitido fotografiar, así que proponemos cargar la retina de imágenes de cada rincón del lugar.


Estancia Jesuítica Santa Catalina

Hacia 1754 se termino de levantar la iglesia, dentro de ella nos encontramos con el gran retablo del altar mayor el cual fue tallado en madera, de cedro paraguayo, traído desde el Paraguay ya con las 5 imágenes incluidas.

El Cristo es articulado, y fue traído desde Bolivia en el año 1690. Mientras que las pinturas llegaron desde el Cuzco en 1650

Hay dos aras, piedras consagradas que se utilizaban para las misas fuera del ámbito.

Esta estancia es propiedad de la familia Díaz, a diferencia de las otras que componen el circuito jesuíta.

Es comprada por el coronel Díaz en una subasta pública, posterior a la expulsión de los jesuitas 1767. Todo lo que estaba en poder del rey.

Tras fallecer queda en poder de su sobrino José Javier Díaz, el primer alcalde de la ciudad de Córdoba. Hoy la estancia es una casa de uso propio de la familia.


Estancia Jesuítica Santa Catalina



Datos a tener en cuenta


Horarios de visita: martes a domingo

  • Invierno: desde el 1º de abril al 30 de setiembre – 10 a 13 hs y 14 a 18 hs
  • Verano: desde el 1º de Octubre al 31 de marzo – 10 a 13 hs y 15 a 19 hs

Costo de ingreso: $50 (actualizado noviembre 2019)


Duración de la visita: 50 minutos aproximadamente


Misas en la Iglesia: 1º domingo de cada mes a las 16:30 hs 


Dato importante: En período de vacaciones y fines de semana no hay visitas al claustro.


Como llegar:

  • Desde Ruta 9 por Colonia Caroya o Jesús María tomar Ruta E-66 hasta el cruce. Camino de tierra de 12 km.
  • Desde Ascochinga por Ruta E-53. Parte de camino de tierra.

Ubicación:


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